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EEn
el corazón de Colombia palpita piel adentro de la región andina,
entre los departamentos del Valle, Risaralda y Quindío, el Río de
la Vieja, un río convidador
Nutrido por los hilos de agua que nacen
en las madres de monte de la cordillera central, para formar
quebradas y riachuelos que luego se tejen en la profunda entraña
hidrográfica de los 20 municipios que conforman su cuenca, entre
los que se encuentra Quimbaya Quindío, punto de partida de esta
aventura en balsa por el río, el Río de la Vieja. |
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Para saludar este feliz
encuentro en la plaza principal un cristo blanco extiende sus brazoz
por todos los habitantes, en señal de bienvenida. Un jeep Willis,
transporte tradicional de los pueblos quindianos, da las primeras
puntadas que tejen la red de afectados con el paisaje, embrujo de
las fincas cafeteras y la amabilidad de sus gentes, mientras nos
conduce se Quimbaya a Montenegro y a Puerto Samaría, en el
piedemonte de la serranía de las Coloradas, allí se aprovisiona la
bolsa del mecato, mientras unas cuantas guaduas gechas cortadas en
menguante y al amanecer, convertidas en
balsa esperan con un Boga nativo del río, que hará a sus |

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visitantes hermanos
de sus pescadores fantasmas, sus piedras encantadas, sus jetudos,
bocachicos y corronchos; mientras contorsiona suavemente sobre la
piel del río, su jugete de agua, movido por un varillón de guadua
verde que entre chorros, remansos y rápidos invita a bañarse en el
río... Sensaciones de libertad, armonía y aventura sin tiempo. Los
árboles milenarios, la flora nativa y los cantos de los pájaros
acompañan esta fiesta de sol y lluvia, Fiambre, Caminata, almas de
los antepasados indígenas , selva del ocaso, mono aullador, garzas
viajeras, guaduales, |
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que danzan con el viento.
Río abajo un puente naranja anuncia que hemos llegado a Puerto
Alejandría, donde una casona colorida nos espera con un café
caliente café "Casa Vieja" y una fonda que nos regala los
espíritus de la alegría para regresar a quimbaya. |

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